|
El Peri—dico de
Arag—n / 28.07.02 Pregunta: En el pasado invierno Distrito 14 realiz— la preproducci—n del nuevo disco en el Monasterio de Veruela, un espacio m‡s que geogr‡fico que seguro estar‡ presente de alguna forma en las nuevas canciones, en este viaje interior y nueva etapa del grupo... ŔC—mo se hace Veruela protagonista en estas canciones? - Mariano Chueca: Hace bien poco, atravesando el desierto de Almer’a, pensaba quŽ estupidez no querer ser espa–ol, pudiendo serlo, pudiendo pertenecer a un lugar tan maravilloso como es cualquiera de los rincones de nuestro querido pa’s. QuŽ estupidez no querer ser norteamericano, no querer ser cubano, no querer ser senegalŽs... Yo quisiera ser de todos los lugares. Quisiera tener la nacionalidad de todos los pa’ses del mundo, y pertenecer a ellos como de hecho pertenezco, aunque sea a mi manera, sin pasaportes, sin visados. Es en ese sentido en el que Veruela se hace presente en este disco. Es nuestro pasado, es nuestros ancestros, es el olor, los sonidos, las im‡genes que nos han rodeado en casa, nuestro origen, es lo que m‡s somos y eso es lo que hemos tratado de transmitir. Es lo que vamos a mostrar mejor a todo el mundo: Veruela es diferente, y en eso radica esencialmente el arte, la belleza. Vinimos despuŽs de siete giras en los EE.UU., de estar mucho tiempo fuera de casa, a trabajar aqu’. Es un regreso al hogar desde muy lejos. Y el hogar donde ha crecido nuestro disco es el Monasterio de Veruela. Y este disco es as’ porque se ha hecho aqu’ y no en otra parte. Y lo que es mejor todav’a, est‡ hecho en el lugar del mundo que hemos querido. Aqu’, al lado de Zaragoza, bajo la atenta mirada del Moncayo. - Pregunta: Canciones que este domingo podremos disfrutar, construidas sobre lo autŽntico y lo rom‡ntico, tambiŽn en el rock... Ŕun maridaje f‡cil o arriesgado? - Mariano Chueca: Muchos me echan en cara excesivo purismo en los planteamientos, excesivo rigor a la hora de seguir fielmente la teor’a de lo que supone ser un artista verdadero. Pues bien, resulta que creo en ello. Nunca he entendido esta profesi—n si no es para una vida entera, sin una dedicaci—n plena a lo largo del tiempo. En los tiempos que vivimos en Espa–a, seguir o tratar de acercarse a los postulados en los que consiste ser un artista, es, sin duda ser rom‡ntico. Ya nadie se ocupa del arte ni de nada que necesite de una m’nima atenci—n para ser disfrutado. Durante a–os, se ha venido mutilando conscientemente las mentes de toda la poblaci—n y, por supuesto, de una o dos generaciones que fueron ni–os y hoy s—lo saben cantar canciones de Chayanne. Y eso creemos que es la mśsica. Se ha dado de comer solamente mierda, y esto es lo que le gusta a la mayor’a de la gente. El arte, el verdadero arte en cualquiera de sus facetas, como permanente investigaci—n y evoluci—n, es hoy m‡s que nunca tarea de rom‡nticos.
- Pregunta: Con lo que dices, Ŕc—mo ves el panorama musical que atravesamos? - Mariano Chueca: Me siento deprimido cuando escucho cantar a un ni–o canciones de Antonio Molina o Roc’o Jurado, por no entrar en lo de Operaci—n Triunfo, porque me da asco, sobre todo por todos los que lo han hecho posible o lo defienden. No puedo entender que a un ni–o le apetezca ser Chenoa, o tocar la dulzaina o la gaita gallega, y que no sepa quiŽn es Jeff Buckley o Antonio Vega. Mientras tanto, gente con inquietudes o ganas de evolucionar y aprender, investigadores y artistas tienen que salir huyendo de nuestro pa’s para poder desarrollar sus capacidades. - Pregunta: Entonces, para entender ese viaje interior, Ŕc—mo mostrar los sue–os de esta tierra pensando esto? - Mariano Chueca: Lo que mostramos en nuestras nuevas canciones es lo que aśn queda de rom‡ntico en nuestra tierra, antes que desaparezca. Y nos es m‡s f‡cil encontrarlo encerrados en Veruela, bajo el Moncayo, que entre la gente, en los bares, en las celebraciones de cualquier tipo. Posiblemente sentimos m‡s vivos esos muros de piedra de Veruela que todo 'el mundanal ruido'. Espero que cada vez m‡s la gente se dŽ cuenta de que el mundo no se reduce a lo que vemos en una pantalla de televisi—n. Pero no pierdo la esperanza de romper el bloqueo medi‡tico al que todos los espa–oles estamos sometidos.
|